bitácora

Señoritas que usan la pollera por conveniencia

Por Yolanda Mamani

La cholificacion de la Barbie, como dice mi compañera de María Galindo, consiste en las modelos que se ponen pollera para vender productos. También se han disfrazado de pollera las esposas de autoridades como la del alcalde y del vicepresidente, para ganar popularidad. Estas mujeres son flacas, más blancas que morenas, altas y bien producidas.

La barbificacion de la chola, consiste en que el modelo occidental de belleza se aplica también en las cholas, por eso una ve en los medios de comunicación especialmente a cholas casi siempre blancas, flacas, altas. Una chola que camina con mucha delicadeza que cuida su manera de reír. Cuando el contexto de la chola es totalmente lo contrario.

Para mi, ser chola significa…rebeldía. Es una forma de vida en contra del racismo y discriminación de la sociedad. También es una opción y una decisión, porque he tenido la oportunidad de cambiarme a pantalón, pero no lo hice.

La imágen de la chola se ha instrumentalizado, por ejemplo, para conseguir trabajo en alguna institución privada o estatal. Estas chicas que se disfrazan de pollera y están de secretaria, mensajera, recepcionista, en los bancos, de azafata, o bien entrabando tiquet. Por más estudios que tengan, casi siempre están en los espacios más visibles de la institución, así como para decirnos “aquí no hay discriminación alguna, somos un gobierno inclusivo” ¿Donde las mujeres que se disfrazan terminan como florero de la institución?

¿Qué significa para una mujer que se disfraza de chola ser presentadora de la televisión? Ser pública, tal vez realizarse profesionalmente, aunque esa no sea la carrera que estudio. Ocupar un espacio que antes las cholas no ocupaban por racismo y discriminación, por una tiranía estética como diría mi compañera María Galindo. Antes no imaginabas a las cholas en la TV. Pero ahora esas mujeres que se disfrazan buscan un beneficio personal, escalar de estatus social disfrazándose y enseñándonos una imagen o un modelo a seguir.

Hay chicas que han decidido ponerse pollera, al contrario de antes que las compañeras trabajadoras del hogar se ponía pantalón para entra a la Universidad, al Instituto, porque había bastante discriminación y racismo. Ahora se ponen pollera para los concursos de belleza que organiza la Alcaldía Municipal. No todas, pero algunas sí. En esas famosas elecciones de “Cholita paceña”. Yo he sido testigo de cómo las chicas que se disfrazan y se maquillan como una señorita de la ciudad reciben todos los aplausos y los piropos. Pero si entra una verdadera mujer de pollera, que no se ha maquillado, que no camina como una modelo, que es tímida, como somos la mayoría de las mujeres de pollera, a esas chicas las silban, las insultan, les dicen que deberían estar pasteando sus llamas o sus ovejas en el campo. Esos insultos vienen incluso de las señoritas que se disfrazan, que usan la pollera por conveniencia.

El objetivo de estas cholitas paceñas es acompañar al alcalde a las fiestas del 16 de julio, bien vestidas y para eso también deben hacer una inversión bastante alta, nadie les paga el pasaje, pero deben estar para cuando aparecen las cámaras, aunque ese día esté con su peor tristeza. Sonreír, por más que no le salga la sonrisa. Abrazar al alcalde por más que le de rabia y asco, porque solo la toma en cuenta cuando aparecen las cámaras.

Las ministras, asambleístas, diputadas, se ponen pollera para ser elegidas y para tener mayor visibilidad. Durante estos últimos años del gobierno del MAS todas han demostrado ser  figuras no más, donde no tenían decisión propia, totalmente sub ordenadas a lo que decía sus ministros y su jefe del partido Evo Morales, entonces más cumplen un papel decorativo que de decisiones que garanticen soluciones a las demandas de las mujeres migrantes, trabajadoras. No tienen decisiones propias, sea chola o no chola, la situación para las mujeres sigue siendo la misma.

Se inventó un instituto de modelos de cholas para lucrar. A nombre de que las cholas también podemos modelar. Muchas creen que por estar en estos espacios, la mala economía, la violencia, la falta de servicios básicos en los barrios ya no les afecta, ni les compete. Digo esto porque amigas mías que han entrado al mundo del modelaje de la chola paceña, se han vuelto súper engreídas, discriminan a otras mujeres que no se visten como ellas o que pronuncian mal el español, no porque quieran, sino porque hablar dos idiomas es difícil. Lo peor de todo es que las cholas que son modelos, casi todas son mujeres oportunistas que se disfrazan para la ocasión y se meten en esos espacios públicos. Señoritas que le han visto el provecho a la pollera, porque ahora ser chola está de moda.

No deben gritar, ni reírse a carcajadas, cuando las cholas no somos nada de eso, las cholas más bien somos al contrario, por eso muchas veces nos hacemos llamar boconas, contestonas, porque no nos importa ser delicadas.  

Eliana Paco, es una diseñadora que en cuanto vio que ser chola estaba teniendo ventajas o que podía mercantilizar la imagen y la vestimenta de la chola, se puso pollera y así empezó a ofrecer sus atuendos, comenzó vestir a las presentadoras de TV. De esa manera se hizo conocer públicamente. Donde nos muestra que todo el tiempo debemos estar en moda chola.

Entonces todo esta movida que dice que tiene que ver con promover o reivindicar a la mujer de pollera es puro engaño. Ellos más bien están pensando en ganar y no así en que realmente quieren las mujeres de pollera: ser vistas como mujeres pensantes y no así pura ropa.

Estas compañera que se han disfrazado para ser chola luchadora, o cachascanista del multifuncional de la ciudad del alto,  no hay ni una que sea verdaderamente chola. Ellas son un objeto exótico de atracción para el turismo, también una forma decir que las mujeres pollera también podemos hacer lucha libre, ya que antes este era un oficio solamente de hombres. En ese sentido es como repetir todo lo que hacen los hombres, sin reflexionar lo violenta que es la lucha libre.

Cada que hay fiesta cívicas como el 16 de julio, 6 de agosto, las cholas están de porta estandartes. Ahí no más una se da cuenta qué espacios estamos ocupando las cholas en este tiempo de cambio, donde supuestamente se revaloriza a la mujer de pollera. Todo esto a título de la descolonización que plantea el gobierno central del (MAS), teniendo a las cholas en estos espacios que son que visibles para decir que el estado se está descolonizando.

Jenny Serrano, una mujer que hace humor en Bolivia, se disfraza de chola para hacer humor, donde nos ridiculiza y nos hacen ver como si fuéramos ignorantes, sin educación, que no sabemos hablar, un humor cargado de estereotipos bastante despectivos.

https://www.youtube.com/watch?v=vp3THJ62W5A

David Santalla, otro humorista, hombre, que se disfraza de chola para representar a la trabajadora del hogar de Bolivia, que de igual manera nos ridiculiza y nos muestra como una mujer inútil, salvaje. Y nos hace ver a las trabajadoras del hogar como si fuéramos unas acosadoras, mientras que en la vida real es al revés, el patrón es quien somete a las mujeres.   

Para quienes hacen cine, mi planteamiento es que no nos vean desde el romanticismo para hacer conocer nuestra cultura, y que la chola termine siendo un paisaje, o bien todo lo contrario, totalmente exotizada y desde la mirada paternalista. Deseo que la chola este por lo que significa ella, no por su vestimenta nomas.

 

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