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Peripecias y Encantos. Bitácora transfronteriza 2018

Textos escritos, recopilados y/o editados por Naomi Orellana.

Uno: Día cuatro

Casa LaramaMango es un galpón ubicado en las cercanías de la plaza principal de Tacna, enfrente de una línea de tren que aún opera y que permite cruzar la frontera chileno peruana. Un solo vagón es todo el tren. Un solo vagón que va de allá para acá. De Tacna a Arica, de Arica a Tacna. Pienso ahora que quizás habría sido lindo, aunque solo en la ficción, habernos subido todos a ese tren y haber cruzado la frontera. Solo en la ficción romántica. En la realidad me lo imagino engorroso.

La realidad y el cine son cosas distintas nos explicitó Edward el domingo en la mañana. Estaba con una cámara cuando llegamos a sentarnos. Mientras entrábamos a la sala que está hacia el final de el galpón, nos recibía el lente de una cámara y Edward tras ella. Al comenzar la charla, nos mostró una secuencia en blanco y negro de esto que había pasado 5 minutos antes.  El agujero inalcanzable en el techo que nos ha impedido conseguir oscuridad absoluta, en la pantalla, en blanco y negro, adquiría la categoría de ventana. Una vez que la realidad se convierte en imagen, adquiere la capacidad de mutar.

Intento escribir mientras miro a los grupos trabajar en sus ejercicios. Haciendo stop motion con papeles de colores y un maneki neko, editando pistas de audio, mirando películas a contraluz, mientras suenan valses peruanos de fondo.

De vez en cuando algún amigo se viene a sentar a mi lado y me pregunta:

¿Qué estás haciendo?

Escribo, les digo.

Me conversan un rato y luego vuelven a sus grupos a seguir trabajando.

La escritura es un ejercicio solitario y mudo, pienso mientras los miro hacer cine. Callada, sentada en una mesa con mantel floreado y un proyector de 16 mm a mi lado. Se respira una tranquilidad productiva y afectiva.

Cumbia chicha suena ahora. Veo a Edward caminar dando pasitos de baile mientras se traslada de un grupo a otro.

Una duda ingrata me asaltó antes de venir ¿A quien le importa el cine?

A nosotros. Que dejamos nuestras ocupaciones en Santiago, Arica, Antofagasta, Arequipa, Lima, La Paz, Cuzco, Sucre, Valparaíso para venir a encerrarnos a un galpón oscuro, tan parecido al de Arica que da risa y gusto.

Una fila de gente espera por la sopa que hay de cena hoy. Ayer, tallarines con pesto. El chullo de Alex y el sombrerito de chola de Yola combinan con el terracota de la sopa de zapallo con chuño y habas que saboreamos.

Dos: Señoritas que usan la pollera por conveniencia

(Extracto de la presentación de Yolanda Mamani, sábado 28 de julio. Penúltimo día).

Para mi, ser chola significa…rebeldía. Es una forma de vida en contra del racismo y discriminación de la sociedad. También es una opción y una decisión, porque he tenido la oportunidad de cambiarme a pantalón, pero no lo hice.

La imágen de la chola se ha instrumentalizado, por ejemplo, para conseguir trabajo en alguna institución privada o estatal. Estas chicas que se disfrazan de pollera y están de secretaria, mensajera, recepcionista, en los bancos, de azafata. Por más estudios que tengan, casi siempre están en los espacios más visibles de la institución, así como para decirnos “aquí no hay discriminación alguna, somos un gobierno inclusivo” ¿Donde las mujeres que se disfrazan terminan como florero de la institución?

¿Qué significa para una mujer que se disfraza de chola ser presentadora de la televisión? Ser pública, tal vez realizarse profesionalmente, aunque esa no sea la carrera que estudio. Ocupar un espacio que antes las cholas no ocupaban por racismo y discriminación, por una tiranía estética, como diría mi compañera María Galindo. Antes no imaginabas a las cholas en la TV. Pero ahora esas mujeres que se disfrazan buscan un beneficio personal, escalar de estatus social disfrazándose y enseñándonos un modelo a seguir.

Hay chicas que han decidido ponerse pollera, al contrario de antes que las compañeras trabajadoras del hogar se ponían pantalón para entra a la Universidad, al Instituto, porque había bastante discriminación y racismo. Ahora se ponen pollera para los concursos de belleza que organiza la Alcaldía Municipal. No todas, pero algunas sí. En esas famosas elecciones de “Cholita paceña”. Yo he sido testigo de cómo las chicas que se disfrazan y se maquillan como una señorita de la ciudad reciben todos los aplausos y los piropos. Pero si entra una verdadera mujer de pollera, que no se ha maquillado, que no camina como una modelo, que es tímida, como somos la mayoría de las mujeres de pollera, a esas chicas las silban, las insultan, les dicen que deberían estar pasteando sus llamas o sus ovejas en el campo. Esos insultos vienen incluso de las señoritas que se disfrazan, que usan la pollera por conveniencia.

El objetivo de estas cholitas paceñas es acompañar al alcalde a las fiestas del 16 de julio, bien vestidas y para eso también deben hacer una inversión bastante alta, nadie les paga el pasaje, pero deben estar para cuando aparecen las cámaras, aunque ese día esté con su peor tristeza. Sonreír, por más que no le salga la sonrisa. Abrazar al alcalde por más que le de rabia y asco, porque solo la toma en cuenta cuando aparecen las cámaras.

Leer texto completo.

Tres: Mi cerebro está contaminado, Ampay Paolo

Un peruano me explicó que Ampay Paolo es una una frase que quiere decir “te pillamos Paolo”. Que “ampay” es una especie de peruanismo usado en la farándula para anunciar que algún famosillo fue sorprendido haciendo algo escandaloso.Y que Paolo es un futbolista.

Hilarante nos resultó este video, proyectado ya en la jornada de cierre, en la casa LaramaMango.

Imágenes hechas de recortes de frases, donde una tras otra quiebran el sentido de una posible linealidad narrativa. Consignamos que el (sin)sentido de humor en el cine nos resulta fundamental y siempre bienvenido.

Peruano trome – Gabriel Acevedo from Galeria 80M2 Livia Benavides on Vimeo. 

(Gracias a Efraín Bedoya, tutor de Transfrontera que nos mostró este y otros excelentes trabajos en su charla “Cine sin cámara 1: La imagen en movimiento más allá del cine y la apropiación como práctica artística contemporánea” y a Gabriel Acevedo, autor de este video, el cual es parte de su proyecto “Estado sincopado”).

Cuatro: La fuerza de la mirada

Esta historia ocurrió el sábado 28 de julio, día que comenzó con una impecable exposición de Catalina Donoso y la documentalidad en el cine, prosiguió con la exposición Yolanda Mamani, y culminó con una historia y reflexiones en torno a una imagen, compartida por Lorena Best.

¿Pueden ver que debajo de esta pintura de Cristo se asoma el ojo de una mujer?

Los elementos no dejaban duda de que ese Cristo genérico había sido pintado sobre otra composición, con toda probabilidad, sobre un retrato de cuerpo entero. Stastny tomó entonces la decisión de retirar la capa superior para revelar la obra que había quedado oculta debajo. Apareció así entonces esta pintura de Manuela Tupa Amaro, posiblemente el único retrato independiente de una mujer de la nobleza andina con nombre propio que se conoce del período colonial.”

“Entonces, por única vez frente a una representación femenina en una pintura colonial, tuve la sensación  que la mujer que veía retratada fue una persona real, una mujer que tuvo una existencia histórica y material. Que en su retrato, Manuela Topa Amaru nos interpelaba desde el pasado colonial, buscando inscribirse como sujeto de su época, como personaje histórico, como alguien plagado de deseos y contradicciones. Este cuadro había atraído mi atención, en medio de una variada colección de pinturas coloniales de idealizadas y homogéneas ñustas, collas y vírgenes de la escuela cusqueña. Entre estas ñustas, collas y vírgenes no encontré la fuerza de la mirada que sí hallé en el retrato de Manuela Topa Amaru.” 

Texto completo “El desafío de Manuela Topa Amaru”, por Lorena Best.

Cinco: La poesía, la poesía, la poesía

Apuntes de la exposición de Edward de Ybarra: “Los “5 metros de poemas” de Carlos Oquendo de Amat: Una expresión cinematográfica germinal del cine expandido en américa del sur”

“Los “5 metros de poemas” de Carlos Oquendo de Amat, quiebran tantas fronteras, de diverso tipo, para darnos la posibilidad de que nuestra mirada y el cine sean una misma cosa. Y si nuestra mirada es una consecuencia de la vida, consigue entonces que el cine y la vida sean una sola cosa.” (EdY)

El cine expandido piensa

los límites del cine

el cine busca otros cuerpos

desvinculado de su soporte

tecnológico

Letristas

Ciclo ascendente

Ciclo descendente

Destruidos todos los lenguajes

Cine letrista

El mínimo recurso de la palabra

El cine habita nuestro cerebro

Habitar nuestra propia mirada

Multipantalla

Polivisión

Multisensorial

Cine expandido

La luz golpea los rostros

La palabra

como un cuerpo suplente

de la imagen.

Seis: Peripecias y encantos

Llegué para el mismo día en que tenía que exponer. Apurada y nerviosa, con el cerebro sacudido, definitivamente mal preparada para interrumpir el stand up archivístico cinematográfico que tenía María Domínguez en la Casa LaramaMango. Caras conocidas y queridas y por supuesto caras nuevas. Pero sobre todo una mujer enjuta y encendida que tenía cautivado al público con la charla sobre recuperación fílmica que estaba dando.

María Domínguez no habla, arde. Y nos transmite ese ardor. Es una investigadora que sabe y ha hecho demasiado por el trabajo de recuperación de películas bolivianas fundamentales y gracias a ello ha puesto en circulación películas, como ella nos cuenta, huérfanas, que de no ser por su trabajo y el de su colectivo Kinetoscopio Monstruo, no verían la luz por ser cintas que no son útiles para ese cine que pareciera estar cada vez más despojado del cine. 

El último día de Transfrontera, en medio de la celebración posterior a la última jornada, me robo a María un rato para dejar registro, desde sus propias palabras, de su trabajo y lo que vino a hacer a Tacna.

Mi nombre es María Domínguez Ayllón, yo soy de La Paz Bolivia y soy archivista fílmico. Desde el 2011 que trabajo en la Cinemateca, trabajé desde el 2011 al 2014, catalogando e inventariando todos los materiales fílmicos pertenecientes al cine boliviano que se guardan en la cinemateca boliviana y a partir de ese trabajo de catalogación e inventario, junto con Carolina Cappa creamos el colectivo Kinetoscopio Monstruo, cuyo objetivo principal es compartir el archivo y compartir las películas que se encuentran allá. Nos hemos concentrado mucho en películas de archivo que son géneros especiales como el cine huérfano, el cine familiar, el cine científico, cine silente, todos estos géneros que son películas que no se han mostrado nunca, que no han sido hechas para verse en un cine, sino en otro tipo de espacios, pero para nosotros como archivistas y como parte del Kinetoscopio Monstruo es el tipo de cine que queremos mostrar. Y queremos mostrar nuestras investigaciones, hacer que la gente se acerque al archivo, que lo sienta suyo, como dije aquí en Transfrontera: las película son del mundo.

He sido invitada a Transfrontera para dar una charla sobre este trabajo que hemos hecho desde hace tres, cuatro años, y hemos tenido la suerte y el privilegio de encontrarnos con el archivista más importante de Tacna, Don Lucho, que en un acto así de solidaridad y un acto de amor…

¿Su nombre completo cuál es?

Es…Luis V. Cavagnaro Orellana, él ha armado el archivo de Tacna a partir del amor que él le tiene a esta ciudad, conociendo a las familias, conociendo a la gente. Y así ha logrado reunir fotos, periódicos, y lo que nos ha traído al Transfrontera es probablemente la primera película de Tacna, el dice que de Perú, me parece que exageró, pero de todas maneras es un documento muy valioso y todo se ha extendido porque a partir de la charla del Kinetoscopio Monstruo, los que hemos participando en Transfrontera, los que no sabían lo que era un archivo fílmico, han tenido la oportunidad de vivir la experiencia de tocar la película esta que es un nitrato de 1924, de una mujer llamada René Oro y han podido vivir en carne propia lo que es el archivo, lo que es cuidar una película y lo que es rescatarla, que es lo más lindo.

De las películas que viniste a mostrar, las que más recuerdo son “El bolillo fatal” y “Peripecias y encantos”, las otras que mostraste ¿cuáles eran?

Hemos mostrado cine científico, hemos mostrado cine familiar, hemos mostrado cine huérfano. El cine huérfano son películas abandonadas por las propias productoras o los propios directores, o películas que nunca han sido consideradas, todo eso hemos mostrado, todo eso ha sido parte de “Peripecias y encantos”, que es el ciclo de proyecciones en formato original con música en vivo que hemos creado con Kinetoscopio Monstruo y acá hemos podido vivir esa experiencia. Ha sido muy bien recibido y nos ha abierto los ojos a todos, para apreciar muchos más géneros, muchos más cines, muchas más imágenes que probablemente no son consideradas valiosas, pero que tienen mucho para  ofrecernos.

Específicamente, atendiendo a ese nombre, que es un nombre que nos gustó mucho, y esa película que también nos gustó mucho, yo creo que fue una de las favoritas ¿Cómo fue el proceso de recuperación de ese film, cómo lo encontraron, cómo fue ese hallazgo?

Durante nuestro trabajo en la Cinemateca, el cine que más disfrutamos fue el cine familiar y una colección de más o menos 30 rollos en 16 y super 8 y 8 milímetros, todos sobre cine familiar. Y es muy interesante porque este cine familiar pertenece a una época considerada la época negra del cine boliviano, considerada la época que no se hizo cine, pero están estas películas tan bellas que rompen con esa idea fija de la historia de que no se hizo cine. Sí se hizo cine. Entonces era nuestra colección favorita y dentro de esa colección encontramos la película “Peripecias y encantos, 1932, visita al santuario de Copacabana”, y es una película muy especial por varias razones: en primer lugar las películas familiares, como son películas amateurs y que nunca fueron pensadas para una sala de cine, no tienen créditos, no tienen autor, no hay ningún tipo de propiedad con esas películas, pero esta película particularmente, “Peripecias y encantos”, se nota que es una película que está hecha con mucho amor por parte de la familia Cabli, y que ha visto la necesidad de ponerle un crédito. Es la única película familiar que hemos encontrado con un crédito, entonces para nosotros eso devela otra intención más allá y un amor a ese material, un amor a ese tipo de cine que ellos han hecho en una locas vacaciones en Copacabana.

Otro elemento importante es la familia Cablin, dentro de la familia Cablin está Marcos Cablin y el archivo de la Fundación Cinemateca Boliviana se llama Marcos Cablin. Marcos Cablin fue uno de los primeros historiadores del cine boliviano pero además fue el que incitó, en los años 40’s en los años 30’s, la necesidad de crear un archivo de imágenes nacional, y por eso el archivo fílmico de la Cinemateca tiene su nombre y por eso también esta película es maravillosa, porque la familia está directamente relacionada con el trabajo que hemos hecho y con este cine boliviano medio olvidado. Aparte que es muy divertida, muy jocosa y muy rompedora de esas tensiones del cine que nos tienen por ahí pensando, pensando, por ahí este cine no se tiene que pensar, se tiene que disfrutar.

Sobre todo fue muy acertado, ponerla justo después del “El bolillo fatal”, que fue una película muy impactante, muy fuerte , muy cruda. Tú estabas consciente de ello.

Yo estaba muy consciente de eso y quería que terminara con algo más relajado. Hemos mostrado primeramente una película sobre la dictadura de Banzer en Bolivia y sobre el entierro de los guerrilleros de Teoponte, que son hechos trascendentales en Bolivia y luego “El bolillo fatal, el emblema de la muerte”, que es un registro documental sobre el último fusilamiento en Bolivia, y era una cuestión muy tensa, entonces yo creo que sinceramente puse esas dos primeras al principio para sentar importancia a esos materiales. No tenemos registros de cómo luchaba la gente en las calles durante la dictadura, pero con esta peli sí lo podemos ver. Y “El bolillo fatal” pues ha sido nuestro primer proyecto de restauración con Kinetoscopio Monstruo, tal vez esta peli que encontramos en Tacna sea la segunda, pero esta experiencia ha sido demasiado especial, desde encontrar la lata, desde descubrir al director. Es enamorarse. Cuando restauramos esa peli, durante dos años no la vimos en movimientos jamás, entonces de pronto verla moverse es algo muy emocionante. Esas dos primeras películas son un grito de justicia latinoamericana, de nuestros países, así pobres y jodidos como son y cómo el cine a veces esquiva eso y lo censura, “El bolillo fatal” fue inmediatamente censurada. Y las películas familiares, era para relajar obviamente, pero también con una importancia fuerte. Al final de las proyecciones los chicos y las chicas han dado observaciones muy lindas de los puntos de vista de estas películas familiares, entonces no solo las han disfrutado, sino que las han analizado profundamente y las han aceptado como obras, que es para mí lo más hermoso. He estado en varios eventos donde he tenido la oportunidad de mostrar estas películas pero la reacción que ha tenido aquí en Tacna ha sido muy satisfactoria para el Kinetoscopio, porque las películas han llegado y han sido recibidas con mucho amor.

Bueno, muchas gracias querida María por venir y por las películas que nos has mostrado y por todo tu trabajo.

Muchas gracias a ti querida, amiga, vamos a tomar un pisco.


Algunas fotos

Por Jhon Condori. 

         

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